Teresa Llinás

Abrazos contra los ataques de ansiedad (y no es por lo que crees)

¿Controlar la ansiedad por medio de abrazos? Quizás te parece una afirmación un tanto naïf o paternalista, y te aseguro que nada más lejos de la realidad.

Se dice que el abrazo es una de las mejores formas para expresar sentimientos sin mediar palabra, y es totalmente cierto, pero detrás de un abrazo y lo que nos hace sentir, existen mecanismos que acontecen en nuestro cuerpo y que no hacen sino refrendar que, realmente, un abrazo puede ayudarnos incluso a controlar un ataque de ansiedad, tan frecuentes por desgracia en el caso que sufras una fobia.

Pero, ¿de qué manera ocurre todo esto? Como sabéis, me gusta compartir en mis artículos cierta cantidad de información científica, ya que me parece una maravilla la correspondencia entre lo que de forma intuitiva parecemos saber, y lo que la ciencia va descubriendo sobre el funcionamiento de nuestro cuerpo.

Así que… ¡vamos allá! no te asustes, la ciencia también puede ser amena y divertida.

¿Qué ocurre en nuestro cuerpo cuando damos o nos dan un abrazo?

Al recibir un cálido y gran abrazo de los «de verdad», se activan en nuestra piel unos corpúsculos que responden a la presión sostenida. Se llaman Corpúsculos de Pacini, y al detectar esta presión envían señales al sistema nervioso parasimpático, que comienza a bajar la frecuencia de latido del corazón y la respiración. 

A más superficie de contacto y más presión, mayor efecto beneficioso. De ahí la importancia de que sea un abrazo intenso y profundo. La respiración se irá calmando y ambos latidos cardíacos (el del dador y el del receptor del abrazo) se irán acompasando.  

Es un efecto que ocurre de manera bastante rápida, así que ya sabes, la próxima vez que veas a alguien en pleno ataque de ansiedad, abrázale fuerte y no le sueltes.

"Claro, pero... ¿y si soy yo quién está sufriendo el ataque de pánico?"

 

No pasa absolutamente nada, los receptores de presión funcionan igual, independientemente de quien los active. Tú mismo puedes autoabrazarte, y verás que el efecto es similar.

Y si te sientes extraño/a dándote un abrazo a ti mismo, prueba a cerrar los ojos y visualizar que es otra persona quien te lo está dando. Nuestra mente responde de forma muy parecida a los estímulos visuales reales o imaginados. Y no te preocupes si estás en público, las personas pensarán que tienes frío.

Además, si el abrazo tiene una duración superior a 20 segundos, nuestro organismo empieza a secretar oxitocina (hormona del amor) y dopamina (hormona de la felicidad), con lo que el beneficio es mucho más completo.

En el caso de los niños, estos efectos son muy fáciles de comprobar. Cuando tienen una rabieta, abrazarles fuerte tiene unos efectos casi mágicos. En pocos segundos sientes como la tensión se va disipando y da paso a una sensación de calma.

Esto va en contraposición de muchas corrientes hoy día que promulgan el dejarlos llorar solos y sin contacto. 

 

 

Deberíamos mirar mucho más a la madre naturaleza y cómo las madres tratan a sus hijos, para comprender que

Es más fácil criar niños fuertes que reparar adultos rotos

Frederick Douglas

Por esto, no deberíamos de escatimar en mimos y caricias a nuestros pequeños. Poco a poco se van viendo avances en este sentido, tales como el contacto «piel con piel» de los recién nacidos con sus progenitores. Esto es de suma importancia para el correcto desarrollo emocional del recién llegado.

¿Y qué hay de los abrazos masculinos?

La ansiedad, el estrés, el amor, la comprensión… las emociones no tienen sexo y, aunque estamos en el siglo XXI, todavía se sigue considerando algo «poco masculino» el mostrar los sentimientos. Sin embargo, los hombres deberían pensar qué pesa más, si el poder beneficiarse de la gran cantidad de efectos positivos que traen los abrazos, o seguir anclados en esa imagen del hombre rudo, que nunca muestra lo que siente y mucho menos va dando abrazos 😉. 

Ya para terminar, recapitulemos los efectos beneficiosos de un abrazo para calmar un ataque de ansiedad

  • Disminuyen la frecuencia cardíaca y ralentizan la respiración acelerada que caracteriza a un ataque de pánico.
  • Llena nuestro torrente sanguíneo de hormonas (oxitocina  y dopamina), que tienen efectos sobre nuestro bienestar.
  • Nos hace sentir comprendidos y valorados.

Así pues, creo que siempre debéis tener en el botiquín unos cuantos abrazos de los buenos para cuando haga falta.

, ¿sois una persona de abrazar mucho?, ¿cómo os sentís cuando alguien os da un superabrazo?

                                     Os espero en los comentarios!

 

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