Teresa Llinás

Las 5 emociones que día a día te acompañan si tienes una fobia

Cualquiera que sufra una fobia, conoce la carga emocional que esta conlleva. Afecta a su vida en el plano más visible, pues muchas veces tiene que adecuar su conducta para adecuarla a aquello que le permite hacer tu fobia.

Sin embargo, puede no ser del todo consciente de la batería de emociones que conlleva sufrir este trastorno de ansiedad.

No sólo se trata de tener que lidiar con el estrés y el miedo propiamente dichos, sino con un entramado de sensaciones, pensamientos y hasta reacciones químicas que tienen lugar en el cuerpo de la persona fóbica y que, en su conjunto, ponen a rodar un mecanismo que puede llegar a convertir su vida cotidiana en un auténtico infierno.

¿Quieres conocer estas 5 emociones con las que conviven las personas que sufren una fobia?

  1. Estrés y ansiedad.

    Estas son las emociones más obvias en un trastorno de ansiedad por fobia. Sin embargo, ¿sabes cómo se crean?

    El estrés es una respuesta natural de nuestro cuerpo y no tiene porqué ser perjudicial. Nos mantiene alerta ante cualquier situación peligrosa, y nos proporciona ese punto de respuesta rápida ante cualquier contingencia.

    El problema es que, como casi todo, es beneficioso si no hay un exceso. Para producir esta sensación de alerta, nuestro cerebro manda órdenes a distintas partes de nuestro cuerpo mediante sustancias químicas que se reparten mediante el torrente sanguíneo.

         -Hay unas que consiguen acelerar la respiración y aumentar el nivel de             glucosa en sangre para poder dar respuesta a una demanda rápida de                 ejercicio físico (tal como el  que necesitaríamos en el caso de ver que                   van a atropellarnos)

         -Otras que consiguen disminuir la sensación de dolor en el cuerpo                       (resultarían muy útiles en el caso de tener que iniciar una pelea)

         -También las hay que provocan una tensión muscular que nos vendría                 muy bien a la  hora de tener que salir huyendo, si por ejemplo nos                         están  atracando.

        Como se puede observar, el cuerpo se prepara para proporcionar            respuesta rápida a unas demandas basadas en la supervivencia. 

         En inglés se llama a esta respuesta ante el estrés fight or fly                   (luchar o huir), pero realmente las situaciones que nos estresan             en la actualidad poco o nada tienen que ver con la supervivencia.           Nos hace estar ansiosos el entregar un trabajo a tiempo, llegar a              los objetivos de ventas, nuestros hijos que nos superan…

         Así pues, todo este abanico de sustancias de las que hablamos,      no se disipan pues no existe la resolución del conflicto por el   

ejercicio físico y se quedan en nuestro cuerpo, provocando las típicas contracturas por estrés, dolores de cabeza, mareos y otros síntomas provenientes de un estrés antinaturalmente prolongado en el tiempo. 

 

¿Eras consciente antes de que muchos de esos dolores físicos se debían al estrés?

2.Incomprensión

 Esta emoción traspasa la barrera del yo, pasando a tener que ver con nuestro hábitat.

Ya no es una emoción que tenga que ver sólo con nosotros, con lo que tenemos que aprender a gestionarlas de una manera constructiva por el bien de las relaciones sociales.

Me refiero en este punto a lo que sentimos con respecto a cómo los demás se comportan respecto a nuestra fobia.

Es perfectamente entendible que la rabia aparezca cuando la persona fóbica no encuentra el respaldo emocional correcto por parte de sus seres queridos.

Sin embargo, para una persona que no sufre una fobia, es muy complicado de entender que la persona que tiene enfrente considera peligroso y terrorífico algo que no lo es.

Por eso, aunque resulte exasperante que los de tu alrededor te digan:

  • Tranquilo, no pasa nada

  • Tú lo que has de hacer es tranquilizarte

  • Mira, ¿ves? Si no es para tanto…

 has de pensar que no lo dicen con ninguna mala intención                             Es más,posiblemente tú tendrías la misma reacción con respecto a otra         persona. Es simplemente fruto del desconocimiento, y no tiene que ver con la falta de empatía.

 

Sin embargo, estas frases que una persona con fobia oye muy a menudo, son muy desestabilizadoras.

3.Vergüenza

En este punto, volvemos a recordar la principal característica de las fobias; son irracionales. La parte lógica de la mente poco tiene que ver con ella. Es más, la propia persona con fobia sabe que lo que le aterra no es una amenaza real. Por eso, alguien normal, con aplomo en la vida diaria, puede quedarse completamente paralizado ante la presencia de una araña. Su mente lógica le dice que la araña no puede hacerle nada, pero su reacción está fuera del control de esta mente lógica. 

Y precisamente por eso, pueden presentarse situaciones incómodas que hagan que la persona fóbica sienta una profunda vergüenza si su entorno reacciona quizás con hilaridad ante alguna de esas situaciones.

Sin embargo, hay que entender que esas risas son las mismas que se producen cuando se produce una caída en la calle. Por supuesto nadie se reiría si pensara que en la caída la persona puede haberse roto la pierna.

 Esta risa es una respuesta automática que se produce cuando algo nos pilla por sorpresa. Es una vía de escape del cerebro cuando algo nos descoloca y no sabemos reaccionar. Por lo tanto, no deberías tenerla en cuenta ni preocuparte por ello.

 

4.Impotencia.

Es un sentimiento que se desarrolla cuando la persona con fobia se da cuenta de que cada día esta va acrecentándose, y que al contrario de lo que desearía, va tomando más terreno en su vida. Por poner un ejemplo, tenemos a las personas con fobia social, que en muchos casos van restringiendo las relaciones que mantienen para no sentir ansiedad, y van recluyéndose cada vez más, pudiendo llegar a desarrollar una fobia más compleja, como una agorafobia.

Y sin embargo, ¿qué te parecería si te dijera que todo es una cuestión de química?

Cuando nos enfrentamos al objeto o situación de nuestra fobia, tenemos que elegir entre luchar o huir, y en el momento en que tomamos la decisión, hay una sustancia que secretan las glándulas suprarrenales (llamada dopamina) que nos hace sentir una sensación de triunfo.

Cuando nos enfrentamos al objeto o situación de nuestra fobia, tenemos que elegir entre luchar o huir, y en el momento en que tomamos la decisión, hay una sustancia que secretan las glándulas suprarrenales (llamada dopamina) que nos hace sentir una sensación de triunfo.

Así, el cerebro asocia esa decisión a un sentimiento placentero, y en la próxima ocasión en que debamos volver a elegir, buscaremos sentir otra vez lo mismo, con lo que, si la vez anterior elegimos huir, hay muchas posibilidades de que esta sea la decisión de nuevo.

En el ejemplo antes expuesto de la fobia social, la persona al tomar la decisión de evitar cualquier encuentro con otras personas, siente esa descarga de placer y recompensa, con lo que es fácil que se repita esa conducta de evitación, perpetuando así la fobia y haciendo más difícil que se pueda salir de ella.

5.Desesperanza.

Es muy normal que una persona con fobia sienta esta emoción tan devastadora, sobre todo al ver que no consigue superar la misma, ni por sus propios medios, ni aún con ayuda profesional, cosa que sucede a menudo. De hecho, cuando a mi consulta llegan pacientes que ya han pasado por algún proceso fallido de superación de la fobia o la ansiedad, les explico que tienen que dejar a un lado la culpabilidad por no haberlo conseguido, la sensación completamente limitante de “no ser válidos”, de fracaso.

La razón por la cual insisto tanto en este punto es porque, en realidad, nada de lo que hayan podido intentar ha funcionado por el mero hecho de que no se puede lidiar con una fobia desde el punto de vista lógico. Por esta razón, tantos tratamientos de superación del miedo y la ansiedad fracasan.

 

«¿Por qué algo que tiene su origen en la mente inconsciente se intenta tratar desde la mente consciente?»

Es como si a un ciego le hablaras en lengua de signos. Simplemente no funciona. La técnica puede ser perfecta, pero no llega donde tiene que llegar.

Está más que demostrado que si se aplican las técnicas correctas de comunicación con esta parte de nuestro cerebro en el cual se originan los miedos y la ansiedad, cualquiera puede superarlos.

Como podéis ver, sufrir una fobia es mucho más que tener miedo a un objeto o situaciónConlleva una carga emocional muy pesada que hace muy duro el día a día de la persona fóbica. Por esta razón, un proceso para superar este trastorno debe estar dotado de herramientas eficaces que aborden de forma integral todas estas cuestiones. Gracias a los avances en la ciencia de la mente, vamos adquiriendo nuevos conceptos en esta dirección.

Así que si tienes una fobia o una gran carga de ansiedad en tu vida, deberías buscar ayuda profesional, puesto que al superarla, verás como desaparecen los signos del estrés en tu vida, y es que, como siempre digo…

 

Nunca es tarde para convertirte en la persona que te gustaría ser.

Si quieres conocer más sobre el tema de las fobias y su tratamiento,

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