Fobia social, cuando las relaciones son imposibles


¿Has oído hablar de los hikikomori?
Aunque te parezca una palabra muy extraña, seguro que conoces el concepto. Son personas (en este caso el término viene de Japón, aunque el fenómeno está extendido por todo el mundo) a las que el contacto con otras personas se les hace imposible.

Quizás los hayas visto en el cine o la televisión. Personas que viven enclaustradas en su propia casa, incapaces de establecer relaciones con otras personas. Se les caracteriza como personas excéntricas, que hacen la compra por internet y que ni siquiera abren la puerta para recibir a las visitas. Sufren la llamada fobia social, que es el miedo irracional a las relaciones
sociales
.
En la cultura oriental, donde la sociedad es mucho más cerrada e individualista que la nuestra, donde se
fomenta desde la infancia el control de las emociones, donde no está bien visto el demostrar los
sentimientos, este fenómeno viene de lejos, aunque está empezando a estar presente en nuestro
mundo occidental.
La persona con fobia social siente un profundo miedo e inseguridad en el contacto con los otros. Como
en todos los trastornos de ansiedad, hay muchos niveles, que pueden ir de una severa timidez al más
profundo aislamiento.

Síntomas de la fobia social


Así pues, no todos los fóbicos sociales son iguales. Los hay que pueden llevar una vida más o menos
normal, pudiendo ir a trabajar aunque evitando en la medida de lo posible el contacto más allá de lo
obligatorio.

No van a las reuniones sociales de la empresa, intentan evitar lo máximo el
tenerse que relacionar más allá de lo estrictamente necesario.
Pero tenemos otro tipo de persona con fobia social que no es capaz de asumir ni siquiera el tener un trabajo convencional.

Son personas para las que la vida se hace cada vez más difícil, puesto que hasta las
relaciones más básicas se hacen tan complicadas que se restringen cada vez más.

Famosos con fobia social

Pero no pensemos que todos los fóbicos sociales son tímidos patológicos fáciles de identificar, porque
esto no es así. ¿Sabías que hay numerosos famosos que padecen fobia social?
– Adele sufría episodios de terror absoluto a la hora de salir al escenario.
– Jorge Luis Borges, el escritor, estuvo muchos años sin ir a recoger los galardones que le
eran concedidos.
– Jennifer Lawrence, la actriz de “Los juegos del hambre”, tenía una profunda fobia social
que ha podido ir superando gracias a la ayuda de la terapia.

Dejo para el final a un personaje que muchos creeríais imposible que sufra de este trastorno.
Se trata de Johnny Deep, que padece no solo fobia social sino algunos otros trastornos de ansiedad.
Hay fóbicos sociales que consiguen protegerse a sí mismos no con el aislamiento sino justo al revés,
forjándose una coraza de fortaleza y extroversión que les mantiene a salvo de sus miedos más
profundos.
Porque al fin y al cabo, la causa de la fobia social no es otra que el miedo al juicio y rechazo de los
demás.
Como he dicho antes, hay muchos niveles de este trastorno, pudiendo ir desde la simple timidez que no
impide establecer vínculos sanos con otros, y que no supone mayor problema (en cuyo caso no estaríamos hablando de fobia social, sino de ansiedad social), hasta niveles más severos en los que encontramos dificultades con el desarrollo profesional, con el establecimiento de relaciones de amistad e incluso la imposibilidad de encontrar una pareja con la que compartir la vida.

A todo esto se suma el hecho de que la propia naturaleza de la fobia social hace muy difícil que estas
personas busquen ayuda por sí mismas, al no ser capaces de establecer un diálogo con el propio terapeuta.

¿Cómo se puede superar la fobia social?



Si conoces algo de mi trabajo, sabrás que no abogo por la terapia de exposición, sino por nuevos métodos que permitan que los cambios en el paciente sean naturales para que no comporten ningún tipo de sufrimiento.
Se ha descubierto que el rechazo social activa las mismas zonas del cerebro que el dolor físico. Podemos hacernos con este dato una ligera idea de lo que supone para un fóbico social el transcurrir de la vida pensando que no gusta a nadie y que todo el mundo le juzga.

Es por eso de vital importancia buscar las herramientas que nos permitan tratar el problema desde su raíz subconsciente para evitar que el paciente tenga que enfrentarse a situaciones para las que no está aún preparado.
Es importante que tomemos en serio si vemos que alguien de nuestra familia o incluso nosotros mismos traspasamos las barreras de la timidez.

Si de repente ves que el sentir esta timidez te obliga a perder algo en tu vida,

por ejemplo, si ves que empiezas a rechazar compromisos sociales,

pregúntate a ti mismo por qué estás haciéndolo.

Y si en tu respuesta hay miedo a cómo te ven los demás, o la creencia firme de que
“no gustas”, es el momento de tomar acción.

No dejes que la ansiedad social te limite.
Como seres humanos somos seres sociales y, aunque no lo seamos todos en igual medida, es cierto que todos necesitamos el contacto de otros para vivir plenamente.
Tener una fobia no te permite vivir tu vida con propósito, no permitas que el miedo y la ansiedad
controlen tu vida.
¿Te sientes identificado con lo que has leído? Si es así, cuéntamelo en los comentarios. Y si crees que a
alguna persona de tu alrededor le puede ayudar leer esto, compártelo por favor.

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