Teresa Llinás

No tienes fobia a lo que crees que tienes fobia.

Llevo unos días escribiendo sobre fobias y miedos que pueden sobrevenir en el ámbito familiar, y una amiga me ha sugerido que, hablando de miedos, podría hablar sobre el bullying, un tema tan candente como doloroso. Así que he reunido todas mis experiencias y conclusiones y aquí está mi pequeña aportación.

Empezaremos definiendo qué podríamos considerar bullying

Bullying es cualquier comportamiento agresivo utilizado para intimidar o atormentar a un compañero.

Este comportamiento agresivo no tiene por qué ser violencia física. (de hecho, muchos pacientes refieren que hubieran preferido sufrir esta clase de agresiones, pues consideran la violencia psicológica mucho peor) 

Hay violencia de varios tipos, veamos aquí los principales:

 

  • Física, es la primera que nos viene a la cabeza. Empujones, puñetazos...
  • Verbal, ya sea insultos, apodos, difusión de rumores...
  • Social, exclusión del sistema establecido. Formar grupos cerrados, no hacer partícipe de eventos a determinados compañeros...

Actualmente las cifras que se barajan en ámbitos generales es de una prevalencia de un 13%, habiendo crecido este porcentaje de forma alarmante estos últimos años. Esto significa que en una clase de tamaño medio (unas 25 personas) quizás estén siendo acosados de una u otra forma 2-3 niños.

¿Cuál es el perfil de una víctima de bullying?

Cualquier excusa es buena para acosar a un compañero desde el punto de vista de un agresor.

Tener una discapacidad, ser excesivamente tímido, no ir vestido a la moda, poseer algún rasgo físico diferenciador (llevar gafas, tener sobrepeso…), no pertenecer a la clase social predominante…

Cualquier aspecto puede hacer que el acosador le ponga en su punto de mira, y comience el infierno. Solo hace falta una persona para iniciarlo, y la complicidad o inacción de muchos para continuarlo.

Al final, los niños atacan las mismas cosas que los adultos.

-comportamientos que se salen de la norma establecida

-creencias, raza…

-rasgos físicos diferenciadores

en definitiva, características que se salen de la «normalidad» para el grupo al que se pertenece.

 

El miedo a lo inusual puede llevar en determinadas ocasiones a exhibir comportamientos agresivos simplemente para ocultar las propias inseguridades.

Tales comportamientos pueden verse reforzados si los padres muestran tendencias similares, usando la violencia como modo de lidiar con el conflicto en el ámbito doméstico. Por eso, vamos a plantear las claves de lo que pueden hacer los padres en caso de verse envueltos en un caso de bullying (tanto de la perspectiva del acosado como del acosador)

¿Qué pueden hacer los padres?

En primer lugar y como más importante, no dejar nunca de darle la importancia que merece. El bullying no es una fase, algo que «ya se pasará».

Como padres, tenéis la oportunidad única de cambiar (y prevenir) esta situación ayudando a vuestros hijos a superar sus miedos, ansiedad e inseguridades que les ponen en peligro.

Aquí están las 6 claves a seguir:

  • CONECTA CON TU HIJO

-Pregúntale sinceramente por el colegio. Cómo le va, si le gusta, pregunta por sus compañeros, por las asignaturas. La premisa aquí es que cuanto más sepas, más fácil te será detectar un comportamiento fuera de lo normal (tanto si tu hijo acosa como si es acosado). La escucha activa es importante, porque no es tanto lo que dice, sino cómo lo dice, o qué aspectos de la conversación evita. Cuando veas que cambia de tema, o no quiere seguir hablando, es justo ahí donde tienes que poner tu mirada.

  • VIGILA LAS SEÑALES DE ALERTA

El primer signo de alarma es un cambio de comportamiento. Puede estar triste, nervioso, incluso portarse mal en casa o no querer ir al colegio poniendo mil excusas. 

Si por el contrario, notas que tu hijo hace comentarios de menosprecio hacia algún compañero, también es una señal que atender en el sentido opuesto.

 Si muestra gestos de prepotencia, de excesiva pertenencia al grupo, de envalentonamiento, tenéis que estar alerta. Podéis tener a un abusador en casa.

  • EXPLICAR Y HABLAR ABIERTAMENTE SOBRE EL BULLYING

-Explicarles que empujar a otros no es  parte de un juego. Depende que tenga el niño, puede no tener del todo claro este concepto de lo que está bien o no.

-Pueden no darse cuenta de cuánto daño puede causar la exclusión de alguien de un grupo.

  • ENSEÑAR EMPATÍA.

-Los adultos podemos justificar algunos comportamientos a la hora de gestionar conflictos en pos del bien común, pero los niños son mucho más lineales. Ellos sólo ven la relación entre la acción y la reacción.  Pueden no entender los efectos de sus acciones. Por eso, si crees que tu hijo puede estar sufriendo bullying, tienes que ayudarle a entender que aunque algunos de sus compañeros le tengan en el punto de mira, eso no le hace a él menos valido ni más extraño.

Si, por el contrario, crees que tu hijo puede estar acosando a alguien, debes hacerle la siguiente pregunta:

«¿Cómo te sentirías tú si te hicieran esto?»

  • DECIRLE AL NIÑO QUÉ HACER SI ES TESTIGO DE UN CASO DE ACOSO ESCOLAR

-Los niños no quieren verse envueltos en este tipo de situaciones precisamente por el miedo a las represalias.

Es por esto que debéis hacerle entender que:

No actuar= ser cómplice= aprobar el bullying
Avisar no es "chivarse", es ayudar a un compañero.

  • PREDICAR CON EL EJEMPLO

-Entiendo que este es un punto de controversia, ya que nadie se reconoce como promotor de estas conductas. 

Sin embargo, cualquier medio que pueda ser utilizado para, por ejemplo, aislar a una persona, es un claro precedente. Pongamos como ejemplo algunos grupos de whattsapp de padres y madres, o los grupos de progenitores a las puertas del colegio ¿A cuántas peleas y malentendidos han dado lugar estos?

Si los niños ven estos comportamientos como aceptables, van a dar esa misma consideración a la exclusión de un compañero de clase. En otras palabras, es como si sus padres le dieran permiso tácito para comportarse de igual manera. Para los niños, sus padres son el gran referente a seguir en el aprendizaje de la vida, sus modelos. Y por eso, lo que ven que estos hacen se convierte en «el modo correcto de hacer las cosas»

Así las cosas, unas buenas directrices a seguir en la escuela para prevenir este gran problema serían 

  • Romper los grupos establecidos
  • Involucrar a los niños menos participativos en las actividades que se realicen
  • Cambiar de forma regular la forma en que se sientan los niños en clase

Y para los padres, sobre todo, no permitáis que no se actúe, aunque esto ocurra en las primeras etapas de la educación.

 La gran oportunidad de cambio no está en la escuela secundaria, cuando la dinámica social ya está establecida. Es desde la etapa preescolar donde los comportamientos y personalidades aún están desarrollándose.

Como consejo final, decirles a los padres de los niños involucrados en el bullying (tanto de un lado como de otro) que si véis que vuestros hijos están realmente afectados, no lo dudéis y busquéis ayuda profesional para volver a restablecer el autoestima del niño puesto que esto no se termina cuando acaba el colegio, sino que deja secuelas que pueden afectar a su vida adulta. Y recordad (sé que utilizo a menudo esta frase, pero es que es tan cierta…)

 

"Es más fácil criar niños fuertes que reparar adultos rotos"​

Frederick Douglas

Hasta la próxima,

Teresa Llinás                                                                                                  Superación de fobias

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