Teresa Llinás

¿Tienes una fobia embarazosa? Aprende qué puedes hacer sobre ello.

¿A quién no le gusta ver vídeos sobre gatitos? A todos nos parecen adorables bolitas de pelo haciendo mil monerías, y nos encantaría sostenerlos en nuestros brazos sin parar de darles caricias…

Espera un momento, ¿he dicho a todos?

Esto me ha hecho pensar sobre los miedos y las fobias. Cuando hablamos de estos trastornos, se nos vienen a la cabeza cosas como el miedo a las alturas, o el miedo a conducir, incluso la famosa agorafobia. Sin embargo, el miedo a algún tipo de animal digamos achuchable (perros, o gatos, o incluso conejos) suscita, en primera instancia, una reacción de sorpresa. ¿Cómo puede ser que te dé miedo esta cosita?

Para un psicoterapeuta especialista en este campo es verdaderamente sencillo tratar este tipo de fobias, pues suelen tener un origen más o menos concreto y localizado.

  • Alguna situación traumática en el pasado, como una mordedura de perro

  • Quizás tu madre tenía mucho miedo a algún animal y te lo repitió tantas veces que te creó tu propio miedo

  • Puede ser que en alguna ocasión en la que te sentiste inseguro, o asustado, hubiera un animal en la escena (aunque no tuviera que ver directamente con cómo te sentías)

Sin embargo, es algo diferente cuando la persona tiene fobia a algo completamente insospechado. Podría ser fobia a los gatitos, o fobia a los peluches de animales (agrizoofobia)

Como en cualquier tipo de fobia, lo primero que haríamos sería buscar el origen, que podría estar en tu infancia más profunda cuando quizás te «engañaban» con el osito para que te comieras el puré de verduras, o en una noche mientras tus padres discutían y tú tenías tu peluche al lado.

Como se puede observar, es una fobia como cualquier otra, el problema es que a la persona le cuesta mucho más abrirse a un profesional.

El padecer un tipo de fobia que te resulte embarazosa puede hacer que te sea más difícil todavía pedir ayuda.

 

La persona que convive con una fobia de estas características, aparte del miedo irracional que siente, se convierte en un experto en reprimir emociones. Y quizás hasta haya llegado a negarse a sí mismo padecer este trastorno.

 

Habrás tenido que empezar a evitar algunas situaciones sociales, e incluso puede que hayas empezado a creerte las excusas que te pones a ti mismo.

Mi consejo es: da un paso atrás y pregúntate a ti mismo

Si la fobia es algo completamente irracional, por qué te sientes así?”

Tratar tu tipo de miedo es sencillo, y desde la primera sesión verás grandes avances, así que si el mero pensamiento de que un gatito corra a tus pies o encontrarte un gran oso de peluche hacen que te quedes paralizado y sin respiración, es hora de que busques ayuda especializada.

Quizás parezca que una fobia de este tipo es graciosa a priori para alguien que no sepa del tema, sin embargo muchísimas personas tienen una baja calidad de vida debido a que algún tipo de miedo controla su día a día. Si a esto le sumamos el que padezca una fobia embarazosa, todo se vuelve más doloroso.

Y recuerda,

Nunca es tarde para ser la persona que te gustaría ser

 

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